martes, 3 de febrero de 2009

Destete sus causas en España solamente?

Lactancia materna: ¿qué conlleva su abandono antes de tiempo?
Cerca del 80 por ciento de las madres deciden amamantar a sus niños cuando dan a luz. Sin embargo, esta cifra comienza a disminuir a las pocas semanas del nacimiento del bebé, lo que supone la pérdida de unos beneficios saludables muy importantes tanto para la madre como para el recién nacido.
La alimentación al pecho materno ofrece al lactante un óptimo inicio en la vida, el desarrollo psicofísico más adecuado y la mejor protección frente a problemas de salud suyos y de su madre. Esta afirmación tiene una base científica más robusta, una calidad de evidencia mayor y una fuerza de recomendación más elevada que muchos tratamientos de uso habitual.Sin embargo, en todo el mundo sigue habiendo bajas tasas de inicio de la lactancia materna y su duración media es corta por abandonos precoces.
Ello condiciona pérdidas de protección de la salud con consecuencias adversas importantes para mujeres y lactantes, y de protección social para la comunidad y el entorno (al causar un aumento del gasto sanitario y un incremento de las desigualdades en salud de la población).En el caso de España, según los datos de la Asociación Española de Pediatría, y en concreto, de su Comité de Lactancia Materna, cerca del 90 por ciento de las mujeres embarazadas al preguntarles si quieren amamantar responden que sí, al menos durante el periodo de baja maternal.
Sin embargo, las cifras de lactancia materna en nuestro país no son nada alentadoras.Así, "en torno al 80 por ciento de las madres deciden amamantar a sus niños cuando dan a luz. Sin embargo, esta cifra disminuye hasta el 68 por ciento a las 6 semanas, al 52 por ciento a los tres meses y hasta 36 por ciento a los seis meses del parto", asegura la doctor María José Lozano, coordinadora de dicho Comité de la AEP.
Conscientes de esta situación la Asociación Española de Pediatría y su comité de lactancia materna han elaborado el �Manual de lactancia materna. De la Teoría a la Práctica�, una publicación que nace con el objetivo de poner a disposición de los especialistas implicados en el manejo de la lactancia materna un material actualizado y completo con que apoyar a las madres y a las familias durante este periodo.Causas del abandono.El ritmo de vida de muchas mujeres puede hacer que perciban la lactancia materna como una esclavitud y favorece el abandono precoz de la misma.
Sin embargo, los expertos inciden en que no hay que considerar a la lactancia como una tarea de normas rígidas. "Cada bebé es diferente y sólo él sabe cuándo y cuánto necesita mamar", asegura la doctora Carmen Pallás, miembro del Comité Asesor de Lactancia materna y otra de las autoras del manual.Sin embargo, según destacan los expertos, las razones que explican tan alta tasa de abandono son diversas y, en la mayoría de los casos, injustificadas.
Asimismo, también señalan que unas veces las causas provienen de la madre y otras del propio especialista.Así, "la sensación por parte de la madre de que no tiene suficiente leche o de que no es de suficiente calidad y que, por tanto, no alimenta a su bebé es el motivo que con más frecuencia aducen las madres para el abandono de la lactancia materna y por el que deciden recurrir a las ayudas con sucedáneos. Sin embargo, en la mayoría de los casos se debe a errores en la técnica de la lactancia: inicio tardío, utilización de suplementos, inadecuada posición al pecho o mal agarre que condicionan que el niño no obtenga la leche suficiente", explica la doctora Lozano.
Por otro lado, los expertos aseguran que entre el personal sanitario, aún existen también muchas lagunas en el conocimiento del manejo de la lactancia materna y por ello no son capaces de dar soluciones a dificultades que con frecuencia parecen durante ésta.
Así, en ocasiones lo que ocurre es que aún siendo la producción de leche suficiente, el bebé no es capaz de obtener toda la que necesita. "Esto se debe habitualmente a que el lactante no está succionando lo suficiente o no lo hace con eficacia.
Por ello es muy importante que el pediatra y la enfermera vigilen y aseguren que el niño succiona adecuadamente", explica esta experta.El mejor método para saber si el bebé está tomando suficiente leche es comprobar la ganancia de peso regularmente. Una vez que recupera el peso de nacimiento (entre los 10 y 15 días de vida), la ganancia ponderal es orientativa, habitualmente 15-20 gramos al día hasta las seis semanas y entre 100-200 gramos por semana hasta los 4 meses.En este sentido "la OMS ha publicado unos nuevos estándares de crecimiento -incluidos en el manual- basados en bebés amamantados pertenecientes a siete países del mundo y que constituyen un patrón verdaderamente internacional e indican como deben de crecer los niños de todo el mundo cuando se siguen prácticas de salud recomendables", añade la doctora Lozano.La madre trabajadora.Ser madre y trabajadora a la vez, situación que en las últimas décadas se ha generalizada en nuestra sociedad, se ha convertido también en uno de los principales hándicaps a la hora de mantener la lactancia materna el tiempo recomendado por los especialistas.
Y es que, para muchas madres trabajar fuera de casa supone una dificultad para amamantar a su bebé y, en algunos casos, puede llegar a ser un serio impedimento (trabajadoras internas del servicio doméstico, personas que realizan guardias de 24 horas, o desplazamientos de más de un día, etc.)Según destaca el manual, "dar el pecho a demanda en problemático durante las horas que la madre esté alejada del bebé. Por ello, recomendar lactancia materna a demanda durante 6 meses, sin tener en cuenta las dificultades que puede tener cada madre trabajadora en concreto, puede llevar al abandono de la lactancia, en muchos casos, con sentimientos de culpabilidad por no haber ofrecido la o mejor a su bebé o por no haber seguido las recomendaciones del experto".
Y es que, cuando la mujer se tiene que incorporar al trabajo se añade un riesgo más para la salud del binomio madre-bebe, derivado de sus sentimientos y emociones: pena y culpa por alejarse del bebé, responsabilidad para con el trabajo, miedo por la atención que recibirá la criatura en ausencia de la madre, deseo de romper el aislamiento que suponen en esta sociedad los primeros meses de crianza, miedo por las posibles represalias en el trabajo después de la maternidad, cansancio por doble o triple jornada, cumplir con las expectativas sociales (buena madre, buena esposa, buena trabajadora, guapa, activa socialmente, etc.).
Por ello, de cara a la incorporación al trabajo, el mantenimiento de la lactancia tendrá que salvar dificultades diferentes, dependiendo de: la situación por la que atraviesa la lactancia (en la que influye la edad del bebé, su estado de salud, si hay más hijos, etc), y la situación laboral, familiar y emocional de cada madre lactante (en la que influye el tipo de contrato laboral, las características de la empresa, la actitud de jefes y compañeros, si hay otros hijos o adultos a su cargo, el tipo de familia, etc.)A este respecto, el manual destaca que es necesario impulsar el desarrollo del "Proyecto de la UE sobre Promoción de la Lactancia en Europa" que, entre otros objetivos, recomienda a los Gobiernos, organizaciones de empresarios y sindicatos, Ministerios relevantes y autoridades social y de salud, asegurar que los empleados, el personal sanitario y el público en general estén completamente informados sobre la legislación en protección maternal, salud y seguridad en el trabajo relacionada con las mujeres embarazadas y lactantes.
Beneficios a corto y largo plazo.La madre produce en cada momento la leche que necesita el niño, y su composición varía a lo largo del tiempo de la lactancia, a lo largo del día, así como al principio y al final de la propia toma. "A diferencia con el biberón, es un alimento vivo, que se adapta a las necesidades del niño", subraya la coordinadora del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.
Y las ventajas que ofrece la lactancia materna son indudables. Según el profesor Alfonso Delgado, presidente de la AEP, "actualmente podemos afirmar que lo mejor es la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y a partir de esta edad añadir a la leche materna alimentos complementarios". ¿Hasta cuando? La respuesta es sencilla, hasta que la madre y su hijo quieran."Existen evidencias sobre los inconvenientes de un destete precoz, sin embargo, no se ha descrito ninguno sobre la lactancia prolongada", asegura el profesor. De lo que no cabe ninguna duda es que muchos de los beneficios de la lactancia materna sobre la salud del niño y de su madre son tanto más reales cuanto más prolongada es la lactancia: "una mayor duración de la lactancia materna sólo conlleva beneficios para la madre y su hijo", destaca Delgado.Asimismo, recientemente se ha demostrado que "los niños amamantados tienen mejor desarrollo psicomotor y social durante el primer año de vida y obtienen mayores puntuaciones en los test cognitivos y de coeficiente intelectual en la etapa escolar, más evidentes cuanto más prolongado ha sido el amamantamiento", apunta la doctora Lozano.
Sin contar que se trata de una protección natural contra ciertas infecciones, ya que está demostrado que enferman menos y que, por lo tanto, se producen menos ingresos hospitalarios, lo que a su vez reduce el gasto sanitario nacional.Además, estudios de seguimiento a largo plazo han demostrado que la lactancia podría contribuir a reducir la prevalencia de enfermedades cardiovasculares así como la obesidad en la edad adulta.Junto con el bebé, la madre es la otra gran beneficiada de la lactancia materna, y no sólo por las consecuencias positivas de tipo afectivo que conlleva esta práctica.
Está demostrado que esta práctica "reduce el riesgo de hemorragias tras el parto, de osteoporosis y fracturas y de algunos tipos de cánceres, como el de mama", asegura la doctora Lozano.Bancos de leche."Prácticamente todas las mujeres producen la leche necesaria para alimentar de forma natural a uno e incluso dos hijos", explica la doctora Carmen Pallás, "sin embargo, en los casos de recién nacidos muy prematuros o enfermos cuando una madre no dispone de leche para su propio hijo o no produce suficiente volumen, la leche humana donada pasteurizada es la opción más recomendable".
En estos casos los bancos de leche han supuesto un avance fundamental en la promoción de la lactancia materna.Un banco de leche, según las definiciones más actuales, es un centro especializado, responsable de la promoción y apoyo a la lactancia materna, y de la recolección, procesamiento, control de calidad y dispensación de leche de madre donada, a cualquier niño que lo precise. Tanto la donación como la dispensación han de ser gratuitas.Aunque España no participó del movimiento de creación de bancos de leche de madre de principios del siglo XX, ni tampoco en la expansión de los mismos, lo cierto es que los servicios de neonatología españoles tiene establecida, mayoritariamente, como prioridad, la administración de leche de madre a los niños prematuros.
En casi todos ellos se apoyo a la madre para que durante el ingreso de su hijo por enfermedad o prematuridad, se extraiga la leche con sacaleches. Posteriormente, esta leche se conserva y se va proporcionando al niño según sus necesidades.En la actualidad, en nuestro país sólo se dispone de bancos de leche humana donada en las comunidades autónomas de Baleares y Madrid, aunque en otras se están dando los primeros pasos para disponer de leche materna donada para los recién nacidos enfermos o muy prematuros.Mitos sobre la lactancia materna.El miedo a no fabricar suficiente leche, preocupación constante de las madres de todas las épocas y lugares, ha sido el origen de consejos sin fundamento para proteger la lactancia. Muchos de estos mitos siguen todavía circulando, tal y como recoge el Manual de Lactancia Materna, algunos de los cuales exponemos a continuación.
Hay que comer más para tener más leche. La producción de leche aumenta el gasto de calorías, pero el organismo utiliza las reservas almacenadas durante el embarazo de forma que, incluso en países con malnutrición las madres fabrican leche suficiente. Dar el pecho es una forma natural de recuperar el peso previo al embarazo. Comer en exceso no mejora la producción; una dieta para reducir peso no la disminuye y la obesidad es perjudicial.Es necesario tomar leche para fabricar más y reponer las pérdidas de calcio. La producción de leche no tiene nada que ver con la leche que se ingiere. En ninguna especie de mamíferos, las madres consumen leche de otra especie mientras amamantan. En cuanto al calcio, todas las madres pierden masa ósea durante la lactancia, pero la recuperan a los 6-12 meses de terminarla, incluso si consumen poco calcio. Tampoco se ha comprobado que los suplementos de calcio aumenten el calcio de la leche.Existen alimentos cuyo consumo aumenta la producción de leche.
Algunos alimentos se recomiendan por su riqueza calórica, otros por su contenido en calcio y otros porque aumentan la necesidad de la madre de tomar líquidos: almendras, sardinas, arenques, avellanas, etc. Ninguno aumenta la producción de leche.
Algunos alimentos están prohibidos porque producen cólicos o gases. La lista de alimentos culpados de causar molestias al bebé es muy larga. Si las madres siguiesen esas recomendaciones tendrían muy complicado llevar una dieta variada. Así, basándose en la flatulencia que pueden provocar al consumirlas, se supuso que algunas frutas, legumbres, verduras o bebidas gaseosas, provocarían gases y consecuentemente cólicos en el niño. Pero ningún alimento consumido por la madre provoca gas en la leche o en el niño.
En cuanto a los cólicos, en casos muy concretos, el paso a través de la leche de fracciones proteicas de algún alimento -leche de vaca o huevo- puede desencadenar reacciones de tipo alérgico que provoquen dolor abdominal, sobre todo, cuando hay antecedentes de alergia. Si una madre comprueba repetidamente que su hijo está incómodo con algún alimento de su dieta, debe eliminarlo. También puede estar indicada la eliminación de leche y huevo si los niños padecen dermatitis atópica o asma.Se debe evitar el consumo de alimentos que cambian el sabor o la composición de la leche. Ajos, cebollas, alcachofas y espárragos cambian el sabor de la leche pero no provocan rechazo del pecho e incluso pueden favorecer la aceptación posterior de alimentación complementaria.
Pero si una madre comprueba que un determinado sabor provoca rechazo, puede eliminarlo de su dieta de forma transitoria.Están prohibidos los tintes, colorantes y la depilación. Un mito muy extendido es la prohibición de usar estos productos durante la lactancia, pero lo cierto es que, como su absorción a través de la piel es mínima, no pasan a la leche y, por tanto, no plantean problemas para los lactantes. La única precaución debe ser evitar el contacto con los niños, no aplicándolos en las mamas o en zonas que puedan contactar con la piel de éstos.La lactancia prolongada deforma los pechos.
En el aspecto del pecho influyen, sobre todo, la edad, los factores genéticos y la cantidad de grasa corporal. Se va deformando poco a poco con cada período de menstruación por los cambios hormonales del ciclo. El mayor cambio del pecho es responsabilidad del embarazo y de los primeros días posparto, pero no de una lactancia prolongada.Las mujeres con poco pecho fabrican menos leche.
Las diferencias en el tamaño de las mamas dependen más de la cantidad de grasa que del tejido glandular y no tiene relación con la producción de leche. Además, existen diferencias en la capacidad para almacenar leche que se compensan con la frecuencia de tomas.Los disgustos se transmiten al bebé a través de la leche.
Es posible que los disgustos afecten de forma pasajera la producción de leche, y eso haga que el niño pueda estar más irritable por el hecho de no quedar satisfecho o porque note menor afectividad en el comportamiento de su madre, pero la leche no vehicula sentimientos.
Fuente: Saludalia
http://www.newsinamerica.com/noticia.php?idnoticia=2788

Me pregunto si las causas de destete no son universales?
Patri Barrios Skrok